miércoles, 14 de noviembre de 2012

El reencuentro

Miré por la ventanilla empañada. Por encima del ala pude ver el cielo. Miré unos pájaros migratorios que iban en nuestra dirección. Los observé a fondo y pude distinguir, entre sus pequeñas patas, unas cuantas cartas. Ninguna para mi. Me hicieron pensar en lo que acababa de emprender y decidí ir al baño a llamar a mi familia.
Entré al baño y marqué el número de teléfono.
Esa melodía de llamada en espera me inquietó. Cada silencio entre pitido y pitido me daba esperanzas de que lo descolgarían, pero ese dichoso "tuuuuuuut-tuuuuuuut" volvía a empezar y se repetía mi sensación.
Después de tres minutos interminables de llamada sin nadie al otro lado del teléfono, una voz tranquila me dijo:
- Perdone, hay cola para el lavabo... ¿tiene para mucho?
Salí y vi a Irina, una antigua compañera de escuela. Me saludo alegremente y me dijo que me sentara, que íbamos a entrar en una zona de turbulencias. También dijo que cuando nos pudiésemos levantar, la buscara en el piso de abajo.
Esta es Irina
Y eso hice, pasadas esas rachas de temblores y golpes de cabeza con el de al lado, fui al piso inferior.
La vi sentada (era su rato de descanso) en un taburete, tan radiante como siempre. Me acerqué a ella y me senté al lado. Entonces, animada, me dijo:
- ¡Aquí estás! ¿Cómo te va? Ya ves que a mi no muy bien... estoy haciendo de azafata. ¿Qué vas a hacer en la Tierra?
- Emh... estoy bien. Voy a conquistarla.
- Por aquel incidente de...
- Si, ese.
- Es una pena... ¿Lo has pensado bien? Es algo muy fuerte, y lo sabes. Además, ¿tu no eras pacífico?
- Lo era. Y, creeme, lo he pensado bien.
Estuvimos un rato hablando y recordé el porqué de mi aprecio (y amor) hacia ella. Era tan natural y agradable hablar con ella, que hasta un asesino en serie confesaría.
Cuando tan solo quedaban 12 horas de viaje, volví a mi asiento para descansar.

Y aquí me quedo, que sino luego no puedo contar nada.

7 comentarios:

  1. Callate, tu eres un niño bien, hijo de reies.

    Yo he tenido una vida muy difícil.

    Y por unas cuantas entradas en las que cuente mi vida de forma menos brusca y más dulce (de acuerdo, un poco cursi es, pero es para que os hagais una idea de todo), no pasa na'.

    Malvadamente, yo.

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  2. ai interferencias lo siento estoy con una lucha contra las verduras

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